viernes, 16 de noviembre de 2018

UNA HISTORIA DE ESPAÑA RESUMIDA Y SIN MANIPULAR.




La verdadera Historia de España que ha alguien, puede que se le atragante...

Este video-reportaje que os presento, es una conferencia que impartió D. José Manuél Cenzano: médico pediatra y escritor e investigador en historia. El tema central que da título a la ponencia es el siguiente: NAVARRA Y ARAGÓN: "HERMANOS DE SANGRE".

La charla-conferencia tuvo lugar en el foro de Historia de la UNED (universidad a distancia) de Tudela (Navarra).

Es super interesante. Os recomiendo que la escuchéis entera. Además me he tomado la libertad de hacer unos comentarios y aclaraciones, en la última parte del reportaje, para completar más aún si cabe el relato de una historia fantástica pero cambiada y denostada por algunos sectores de nuestra sociedad.







miércoles, 4 de julio de 2018

ISIDORO DE ANTILLÓN Y MARZO: "uUN ILUSTRE ARAGONÉS POCO CONOCIDO".


Este artículo escrito por el periodista Federico Jiménez Losantos, cuenta la historia de un hombre adelantado a su tiempo. Tiempos convulsos en España con la invasión napoleónica de transfondo, allá por los años 1800.

Isidoro de Antillón y Marzo: el último ilustrado.
Diputado en las Cortes de Cádiz, geografo, historiador, filósofo, astrónomo y matemático que defendió las libertades. Luchó contra las injusticias y muchas otras cosas más que se irán desgranando en este maravilloso trabajo. Sin mas preámbulo vamos a sumergirnos en esta apasionante biografía, desconocida y olvidada...





Artículo de: Federico Jiménez Losantos

ISIDORO DE ANTILLÓN: UN LIBERAL DE RAÍZ POPULAR



Quienes se pregunten por la nación española y por la causa liberal habrán de tropezarse necesariamente con el nombre antiguo y sonoro de este aragonés.

Entre las figuras trágicas del liberalismo español, rico sólo en desventuras, pocas tan maltratadas como la de Antillón. Dueño de un talento multiforme y extraordinario, honrado a carta cabal, defensor de la libertad individual y de la dignidad de España hasta el punto de entregar su vida por ambas, el odio de los serviles viejos y nuevos, la ignorancia institucional y la incuria intelectual lo tienen hoy arrumbado en el olvido. Sin embargo, quienes se pregunten por la nación española y por la causa liberal habrán de tropezarse necesariamente con el nombre antiguo y sonoro de este aragonés de pro al que todo se le puso siempre en contra, pero que nunca se rindió.

Nació en una casa de labradores de buen pasar en el pueblo turolense de Santa Eulalia del Campo, entonces Santa Eulalia de Jiloca, el 15 de mayo de 1778. Era tan pequeño, tan frágil y enfermizo pero tan esforzado en cuanto emprendía que los suyos andaban siempre preocupados por su salud.

A los once años aprendió a leer y escribir en latín en Mora de Rubielos y en 1791 estudió Filosofía en el seminario de Teruel, donde espantó a los buenos curas defendiendo nada menos que la libertad de pensamiento. Tan defensor de su fe cristiana como de la libertad y la igualdad de los hombres, tuvo alguna inclinación adolescente al estado eclesiástico, pero su padre se lo quitó de la cabeza.

Estudió luego en Zaragoza, Huesca y Valencia, desde donde mientras leía a Adam Smith pedía a su familia, más pobre que tacaña, calcetines y algo de la conserva del cerdo, porque pasaba mucha hambre. Tanta era su penuria que acabó seduciendo a una prima suya, en cuya casa se alojaba, para tener mejores alimentos y algún dinero de bolsillo. La prima fingió quedarse embarazada y Antillón tuvo que huir de Valencia aprisa y corriendo.

Doctorado en Derecho Civil y Canónico, había leído también con provecho a Locke, Rousseau y Montesquieu. Pero su pasión por la Verdad y la Naturaleza, en él unidas, le llevó a hacerse geógrafo. Con diecisiete años publicó su primer trabajo: un estudio, pueblo por pueblo, árbol por árbol, planta por planta, de la Comunidad de Albarracín, la hermosa serranía que domina las huertas de Cella (“Celfa la del Canal”, en el Poema de Mio Cid) y Santa Eulalia. El adolescente esmirriado contó tan bien su tierra que en Zaragoza y Madrid pronto se hicieron lenguas de su talento. Otro turolense de Villar del Saz, Agustín Larrea, presidente de la Sociedad Económica Zaragozana de Amigos del País, le apoyó durante toda su breve y asendereada vida.

Después hizo el estudio de Teruel, y en años sucesivos los mapas de toda España, Portugal y las Américas. Pero la variedad de sus obras geográficas hace difícil su censo completo. Destacan los Elementos de geografía (1800), Lecciones de geografía astronómica, natural y política (1804-1806), el Atlas español (1807) y los Elementos de la geografía natural, astronómica y política de España y Portugal, que se publicaron póstumos, en 1824. Realizó estudios monográficos, como el de Manzanera, recopilaciones jurídicas sobre Derecho Aragonés y sobre los fueros de Teruel y Albarracín, e incluso, un estudio sobre los Amantes de Teruel. Avecindado en Madrid, se casó con una joven viuda asturiana, como su mentor y admirado Jovellanos, llamada Josefa Piles Celín de Rubines, Pepina, con la que tuvo una hija, Carmen. Tras la Geografía se dedicó a la Astronomía, estudió Física, Química y Matemáticas, atento siempre a exponer sus saberes en los periódicos y en las aulas. Le preocupaba tanto la educación que ya en su primer libro, junto a las hierbas y árboles de la sierra, consignaba en qué pueblos había escuela de niñas y dónde faltaba.

Antillón tuvo siempre un interés especial por la cuestión de la esclavitud. Ya en 1802 hizo un discurso en la Academia de Derecho sobre la abolición de la esclavitud de los negros, que desarrolló en un libro después. Pero en su camino de geógrafo, astrónomo, químico, físico, matemático y moralista se cruzó la política en forma de Napoleón. Apenas empezó la guerra de la Independencia se lanzó a organizar la Junta de Defensa de Teruel. Publicó entonces uno de los primeros panfletos, género del que se haría devoto: ¿Qué es lo que más importa a la España?Discurso de un miembro del populacho.

Desde 1808 su actividad es frenética y sólo la benemérita investigación de José María de Jaime Lorén, que ha rescatado su correspondencia y gran parte de su obra dispersa, permite hacerse una idea de su continua producción política y jurídica, casi siempre a través del naciente periodismo liberal. Huyó de los franceses que lo buscaban en Madrid disfrazado de arriero. Estuvo en los Sitios de Zaragoza, fue elegido como representante de Aragón (1809 y 1813) en las Cortes de Cádiz, de las que fue soberbio orador, compitiendo con el divino Argüelles.

Fue asiduo en Sevilla de la tertulia de lord Holland, con Jovellanos, Capmany, Quintana o Blanco White. Colaboró con Quintana en la fundación del Semanario Patriótico, primer periódico político español, y sucedió a Capmany como director de la Gaceta del Gobierno.

Desde Cádiz lo mandaron a Mallorca, feudo del conservadurismo clerical. Fundó allí un periódico, la Aurora Patriótica Mallorquina, e hizo frente a los numerosos serviles de la Isla, encabezados por el llamado Mastín Seráfico, padre Strauch, que con Traggia y otros lo difamaron hasta la extenuación.

Proclamada la Constitución, una noche de 1813 trataron de asesinarlo en la Isla del León. Descalabrado y dado por muerto, consiguió reponerse y volvió a las Cortes, entre las ovaciones de los diputados, para defender un dictamen sobre Educación. A él se debe la abolición de castigos físicos en escuelas y cárceles.

Defendía “que los reyes son sólo los jefes de gobierno, pero que la soberanía reside en la nación o en el pueblo. La naturaleza no ha formado esclavos y señores, reyes ni vasallos: esto es obra de la fuerza y de las instituciones de los hombres…”. Cuando Fernando VII abolió la Pepa y reinstauró el despotismo, en la primera lista de perseguidos estaba Antillón. Lo prendieron en Mora y lo pasearon moribundo por Teruel y Santa Eulalia, donde falleció el 3 de julio de 1814, en la cama en que había nacido. Años después, los orangutanes de la reacción profanaron su tumba y echaron sus cenizas a una hoguera. Las últimas palabras que escribió a su madre fueron: “A treinta y seis años muero miserable y perseguido, muero abandonado por la naturaleza y oprimido por el dolor; pero consolado con mis principios.”


jueves, 1 de marzo de 2018

EL REY QUE REFORMÓ EL ANTIGUO ARAGÓN: SANCHO RAMÍREZ











El recuerdo ha un gran monarca que reformó el antiguo reino de Aragón, dotándolo de aire fresco, debido a las nuevas influencias europeas que venían a través del Camino de Santiago. Ese gran rey, para muchos desconocido fue Sancho Ramírez.

En este video que os presento, está su vida contada de una forma peculiar. La narración está hecha en primera persona. Nos cuenta la historia el propio monarca. cuando estaba a punto de exhalar su último aliento, a las puertas de Wasqua (Huesca).

El documental está patrocinado por el Ayuntamiento de Jaca. Con la colaboración de la Escuela Militar de Montaña y de varios investigadores e historiadores expertos en la época medieval.

Todo lo que se cuenta es verídico y tratado con rigor histórico, como no podía ser de otra forma.

Este documental se realizó para conmemorar el noveno centenario de su muerte.



lunes, 18 de diciembre de 2017

OTRO DESPROPÓSITO DEL GOBIERNO CATALÁN



Estos días estamos oyendo en los medios de comunicación a nivel nacional, que los independentistas catalanes, se hechan las manos a la cabeza por la devolución de los bienes de la franja a Aragón.

 Hemos tenido que oirles, que Aragón les estaba robando y expoliando los museos catalanes por culpa del famoso artículo 155, y por ser insolidarios con el pueblo de Cataluña.

 "CRASO ERROR OTRA VEZ DE MANIPULACIÓN DE LA HISTORIA".

Vamos una vez mas  a desmontar la mentira de los independentistas radicales.

Para entender el tema que nos ocupa, os he preparado un documental perteneciente a una serie de televisión titulada, Aragón: Reino y Corona.

Esta serie está producida y realizada por Aragón televisión.

Tiene rigor histórico, está  muy bien realizada y da justo en el grano, a la problrmática que siempre ha habido entre Aragón y Cataluña. Las críticas están hechas, de una manera muy educada y sin insultar...(hoy en día es un logro lo de no faltar en exceso).

Sobre los  bienes de la franja y del incendio del Monasterio de Sijena y su posterior arranque y expolio, de las pinturas murales de la Sala Capitular, habría tema para escribir varios libros pero no me voy a extender mas, ya que creo que en este video está muy bien desarrollado. Es claro, conciso y muy entretenido.

Si queréis leer más sobre este tema, hace tiempo subí un artículo al blogue de, Memoria Histórica titulado, la identidad aragonesa.




a
ol Cnstitucional”.

jueves, 30 de noviembre de 2017

EL PROBLEMA DE CATALUÑA NO ES OTRO QUE LA PROPIA GENERALITAT





Cataluña fue un reino, la Casa de Barcelona se anexionó Aragón en 1137, y el «rey de Cataluña» Jaime I el Conquistador creó los «Países Catalanes». Son algunas de las perlas que salpican el particular relato de la historia que difunde la Generalitat de forma oficial a través de su portal de internet, tanto con textos como con diversos vídeos. Y lo mas grave es que llevan cuarenta años enseñando esta manipulación histórica en las escuelas de primaria y secundaria pero... nadie ha frenado esta sarta de mentiras. Vamos a ver si ponemos un poco de luz a este asunto.


LA DOBLE HISTORIA:
Una falseada y otra verdadera.

En su afán por hacer valer un pretendido carácter histórico de «nación» y de «estado» catalán, la web de la Generalitat se explaya en un relato en el que vapulea la realidad y llega a afirmar que adquirió la soberanía del Reino de Aragón en 1137. Una suerte de supuesta «anexión» -en los rótulos de uno de sus vídeos utiliza expresamente este término- que choca con la verdad histórica y con lo que reflejan los archivos regios de la Edad Media, en los que nunca aparece Cataluña como reino, sino únicamente como Condado de Barcelona.

En 1137, el rey Ramiro II de Aragón pactó el matrimonio de su hija Petronela con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV. Ramiro II no otorgó el título de rey al catalán, sino únicamente le reconoció el de Príncipe, por la vía de este matrimonio. Petronela queda como única titular del Reino, y en documentos oficiales librados por ella se refiere a su marido exclusivamente como Conde de Barcelona. Casi un siglo después, el rey Jaime I se expresa oficialmente como «Rey de Aragón y de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel». Desde el matrimonio entre la reina Petronila y el conde Ramón Berenguer IV, Cataluña quedó como un territorio más de la Corona de Aragón.

Sin embargo, la web de la Generalitat llega a asegurar que «en 1137, el rey Ramiro II de Aragón cedió la soberanía de su reino y la mano de su hija, Petronela, al conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV». Nada que ver con el auténtico pacto matrimonial.

Para eludir el hecho de que las tierras catalanas eran en realidad parte de la Corona de Aragón, la web de la Generalitat acuña otro término: «confederación catalano-aragonesa», que gusta alternar con otra invención nacionalista, la «Corona catalano-aragonesa». La realidad es que jamás existieron tales.

Pero eso le permite hilar el discurso para, en otra parte de esa historia difundida por la Generalitat, presentar al rey de Aragón Jaime I como «rey Jaime I de Cataluña». En otra sección de la misma web oficial se muestra un vídeo, elaborado por el propio Gobierno catalán, en el que se habla de «La expansión del Casal de Barcelona por el Mediterráneo». En él se elogia a Jaime I El Conquistador, pero en ningún momento se le cita como rey de Aragón. La omisión ayuda a dejar el poso -falso- de que se trataba de un rey catalán y de que Cataluña era reino.

En el mismo vídeo se llega a afirmar que «Jaime I es un monarca muy importante para la historia de Cataluña», porque «conquistó cuatro reinos y creó lo que denominamos los Países Catalanes». A renglón seguido asegura que, con él, «los dominios de Cataluña se extendieron por todo el Mediterráneo», que «tras Mallorca y Valencia llega Sicilia», y que años después se incorporarían a esos «dominios de Cataluña» Cerdeña y Nápoles.



La realidad histórica es que nunca existió un reino de Cataluña. Ese territorio se unió al Reino de Aragón como Condado de Barcelona, y esa fue la condición que tuvo en todo momento dentro de la Corona de Aragón. Desde entonces -y nunca varió la fórmula-, el monarca tenía los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona.
Es clarificador el propio pacto entre el rey aragonés Ramiro II y el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Cuando Ramiro II dispuso unir en matrimonio a su hija Petronila con el conde de Barcelona, dictó una declaración en 1137 en la que, lejos de «ceder la soberanía» de Aragón a Cataluña -como afirma la web de la Generalitat-, el rey aragonés dejó claro cómo se hacía esa unión: «Yo seré Rey, señor y padre en el citado reino y en todos los condados hasta que me plazca».



Máxima expasión de la Corona de Aragón.
Los Paíse Catalanes según la Generalitat.

1. Jaime I creó los «países catalanes»
El imperio mediterráneo de la gran Cataluña


Lo que dice la web


«Jaime I es un monarca muy importante para la historia de Cataluña», relata un vídeo oficial de la Generalitat colgado en su web institucional. «Conquistó cuatro reinos y creó lo que denominamos los Países Catalanes». Eludiendo por completo a la Corona de Aragón, a la que pertenecían los territorios de la actual Cataluña, el mismo montaje asegura que «los dominios de Cataluña se extendieron por todo el mediterráneo». Incluye como tales a Mallorca, Valencia, Sicilia, Cerdeña y Nápoles. La web de la Generalitat gusta en pregonar términos de nuevo cuño como «Confederación catalano-aragonesa» o «Corona catalano-aragonesa».



La realidad

El rey Jaime I era el titular de la Corona de Aragón, y Cataluña nunca tuvo dominios en el Mediterráneo porque no tuvo entidad regia diferenciada. No pasó de ser uno de los territorios que quedaron incorporados al Reino de Aragón como consecuencia de la expansión de éste a lo largo de la historia. Fue la Corona de Aragón la que fue extendiendo sus dominios por la Península y el Mediterráneo, primero con el rey Jaime I y luego con sus descendientes, que mantuvieron siempre la misma condición de reyes de la Corona de Aragón. Jamás existieron los «Países Catalanes» ni la «Confederación catalano-aragonesa» o la «Corona catalano-aragonesa», términos acuñados por el nacionalismo catalán a los que la Generalitat recurre con frecuencia en su particular relato histórico. Los dominios del Mediterráneo lo fueron exclusivamente de la Corona de Aragón, no como los presenta la Generalitat: una pretendida posesión del «Casal de Barcelona».


2. Cataluña como «reino»
La imaginativa «anexión» de Aragón con un matrimonio



Lo que dice la web

El linaje Wifredo el Velloso (siglo IX) fue «el embrión de la Corona de Aragón, al unir su destino al reino aragonés en virtud de los problemas dinásticos que sufría esta monarquía». «Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, es prácticamente rey de Cataluña; su poder sobre el resto de condados no hace sino aumentar». «A partir de Ramón Berenguer IV, los condes de Barcelona también serán reyes de Aragón», fruto de una supuesta «anexión» del Reino de Aragón al «reino» de Cataluña. Y Jaime I (siglo XIII) fue «rey de Cataluña y Aragón».


La realidad

En el siglo IX el norte de Cataluña era un territorio dividido en condados. El linaje de Wifredo el Velloso nunca fue «embrión» alguno de la Corona de Aragón, sino una línea hereditaria de dominios condales. Así se llega al conde Ramón Berenguer IV, que incorporó esos territorios condales al dominio del Reino de Aragón cuando el rey aragonés Ramiro II casó a su hija Petronila con Ramón Berenguer IV. El pacto matrimonial fue nítido al respecto. Y los documentos reales posteriores así lo destacan también. El Reino de Aragón se anexionó por la vía del matrimonio el Condado de Barcelona y configuró la Corona de Aragón, y no al revés -la Generalitat sostiene la falsa e imaginativa tesis de que la anexión fue a la inversa, que un condado, el de Barcelona, se anexionó un reino, el de Aragón-.

Por ejemplo, ante el nacimiento del hijo de Petronela y Ramón Berenguer IV, la reina firma un documento en el que deja claro que ella es la titular del reino, no su marido, al que se refiere exclusivamente como «Conde de los barceloneses». La web de la Generalitat se refiere a Jaime I como «rey de Cataluña y Aragón» tratando de equiparar la condición histórica del Reino de Aragón a un supuesto reino de Cataluña que jamás existió. El propio Jaime I -y fue norma extendida por todos los monarcas de la Corona de Aragón- se expresó en todo momento como «Rey de Aragón y de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel».


3. El «Estado» catalán
Cataluña era un «Estado» hasta que Felipe V acabó con él...
 


Lo que dice la web

Sobre la etapa de la Guerra de Sucesión (1701-1713) se afirma que «la apuesta de Cataluña en favor de Carlos de Austria y contra Felipe V, en el conflicto sucesorio por la corona española, supuso la pérdida de todos los derechos y de las instituciones de gobierno que tenía como estado, dentro de la monarquía hispánica».



La realidad

Cataluña no tuvo nunca la consideración real de «Estado». No pasó de ser uno más de los dominios de la histórica Corona de Aragón. Los nacionalistas presentan la Guerra de Sucesión y los posteriores Decretos de Nueva Planta de Felipe V como un episodio de represión sufrido por el «país». La realidad es que Cataluña no fue un «Estado dentro de la Monarquía Hispánica», como apunta la web.


4. En el nuevo mundo
...Y ya era un «país europeo» cuando se descubrió América



Lo que dice la web

La Generalitat afirma que «Cataluña, como otros países europeos», operaba comercialmente con América desde Sevilla y Cádiz porque «el Nuevo Mundo, por orden de Isabel la Católica, se incorporó en exclusiva al Reino de Castilla».


La realidad

Ni antes, ni durante ni después del reinado de los Reyes Católicos Cataluña tuvo la consideración de «país europeo» ni, por tanto, operó como tal en el comercio con América. Cataluña era una parte más de la histórica Corona de Anragó.




UN BREVE RESUMEN HISTÓRICO

Aragón constituye una creación medieval y cristiana”. No tiene una unidad basada en una región natural geográfica -y lo mismo ocurre con las distintas regiones españolas-, ni lingüística, étnica o cualquier otra de las que pueden motivar la aparición de un "estado".

¿Este párrafo claro y conciso, que quiere decir?

Pués ni más ni menos que todas las regiones españolas  fueron creadas con un único motivo, frenar el avaance del Islam en la Peninsula Ibérica y evitar la invasión en Europa.

 Para ello los Carolíngios (Francia), crearon la famosa Marca Hispánica en los Pirineos. Eran unos territorios que estaban organizados y administrados por un Conde nombrado por Carlomagno (Rey carolingio). Hubo varios condados,entre ellos el de Aragón y el de Barcelona. 

Aragón, debido al declive de los carolingios, consiguió "independizarse" del vasallaje feudal que prestaba a los Francos, consiguiendo crear su propio Reino. Aragón fue Condado,Reino y posteriormente Corona (País).

Sin embargo los condados de Barcelona nunca consiguieron independizarse, y estubieron siempre supeditados a los franceses. Si que crearon una dinastía condal autóctona que empezó con Wigfredo el Velloso y acabó con Ramón Berenguer IV cuando casó con la reina Petronila de Aragón.

Con la llegada al trono en la Corona de Aragón de Jaime I el Conquistador, allá por el siglo XIII, los condados de Barcelona fueron cedidos al rey de Aragón y el sur de Francia, que por aquél entonces pertenecía a Aragón, fue cedido al rey de Francia San Luis IX. Todo esto quedó reflejado en el famoso Tratado de Corbeil, que los radicales independentistas catalanes de hoy en día, evitan hablar de él ya que es la prueba que demuestra que en aquella época los Condados de Barcelona, nunca fueron Reino ni nada que se le pareciese.

Jaime I fue el libertador del Condado de Barcelona...SI, pero para anexionarlo definitivamente a la Corona de Aragón.

Aunque a algunos les duela,esta es la realidad histórica.


Dejando la historia medieval a un lado, vamos a centrarnos para finalizar en épocas mas recientes. 
Os aseguro que es alucinante...

En este progama de radio que os he buscado, se debate sobre el separatismo Catalán y su forma peculiar de ver su superioridad con el resto de España. Tener curiosidad y escucharlo  ya que es bastante clarificador de lo que ha pasado en nuestra historia reciente.




martes, 27 de septiembre de 2016

CUERPOS DE ÉLITE EN LA CORONA DE ARAGÓN.

EL ALMOGABAR, "LUCHABA POR ESPAÑ


Lo primero una aclaración... este mapa es de la gran expansión que tubo la Corona de Aragón con la ayuda inextimable de las tropas de élite... los Almogávares.Alguien diría que es el mapa de los  mal llamados Países Catalanes... craso error ya que nunca existieron en la historia verdadera y sin manipular.Dicho esto vamos con estos desconocidos y rudos combatientes.

-¿Quiénes eran, de dónde vienieron y hacia dónde fueron los almogávares?
-Yo me inclino por pensar que son un producto genuinamente hispánico que sobre todo arranca a partir de 714, cuando los musulmanes invaden la Península. Entonces, los nobles visigodos y las clases elitistas emigraron hacia Asturias, pero la gran masa de la población se tuvo que quedar y continuar la lucha, escondidos en las montañas, donde se embrutecen, se asilvestraron, digamos, y se convierten en una especie de mutación de la raza, una mutación a la que son obligados por una presión brutal.

-Se les ha llamado mercenarios.
-Su vida es la guerra, sí, pero lo que les diferencia de los mercenarios son la fe cristiana que se refleja en su gran vocación mariana, y un profundo amor a la tierra y un poderoso sentimiento de liberación. Con el paso del tiempo y de la Reconquista, en la que tuvieron un papel fundamental como fuerza de choque, se convierten en una suerte de soldados idealistas que asumen su papel sacrificado siempre en primera línea.


-Los almogávares nacían, pero también se hacían.
-Cierto. Su manera de vivir y de guerrear se transmitía de padres a hijos. A los medievalistas su historia les fascina, porque los almogávares iban a la guerra con su mujer y sus hijos detrás.

-Pues menuda lata para estar todo el día a mamporros.
-No es exactamente así. Entre ellos existía un sentido de cuerpo, una unidad prácticamente familiar, de manera que sabían que si morían en combate su familia no quedaba desamparada, sino protegida por las «pensiones de viudedad y de orfandad» de todo el grupo. Igual sucedía si el guerrero era herido, no se le abandonaba.
-¿Y nunca se cansaban del trabajo, de sus jefes, no se estresaban?
-Ese espíritu de cuerpo que tanto cohesiona tiene que ver mucho con la libertad, con los estatutos y el consejo con el que se gobernaban. Era inaudito para la época, pero si un almogávar decidía dejar la tropa lo podía hacer e incluso se le daba un dinero. Ese espíritu libre y colectivo, esa especie de democracia militar, era la que les hacía inexpugnables en las batallas.




-¿Existía entre ellos algo parecido a una idea de España?
-Por supuesto. Por ejemplo, Jaime I de Aragón mandó a sus almogávares catalano-aragoneses en auxilio de Alfonso X El Sabio, un castellano, y sus nobles se lo reprochan airadamente. Su respuesta no deja lugar a dudas: «Lo hago para salvar a España».

-¿Por qué entonces a su ataque de cólera en Oriente se le denomina «venganza catalana»?
-El cronista de aquellos hechos fue Ramón Muntaner, que, aunque amaba la Corona de Aragón, en este caso barrió algo para casa. La causa almogávar ha sido manipulada a menudo, y luego sus mismos manipuladores han sido quienes la han denigrado. Creo que tanto catalanes como aragoneses y valencianos tienen que estar orgullosos de los almogávares y verlos con los ojos limpios, hay que aceptar su grandeza pero también sus crueldades

-Parece ser que en tiempos de paz se ponían un pelín tensos.
-Hay que tener en cuenta que cuando se establecieron en Oriente era una una milicia que llevaba siete siglos guerreando sin parar, y que tenía una inercia combativa inusual. Vivían de la guerra y en cuanto tuvieron que vivir en paz empezaron a surgir enfrentamientos y disputas, sobre todo entre el bando de los que eran de origen noble y los que no. Al final, el espíritu almogávar, el que defendía mi «abuelo» Berenguer, se fue diluyendo.

-Su primer capitán y el más conocido fue Roger de Flor, un antiguo templario. Sin embargo, a los almogávares no les rodea ninguna extraña leyenda esotérica...
-Eso del esoterismo en los templarios y sus relaciones secretas y extrañas es pura ficción... lo que pasa es que todo lo documental se ha perdido, no eran como los hospitaliarios, por ejemplo, que tenían bibliotecas. No han quedado casi documentos y la gente elucubra. Pero sí es verdad que la impronta templaria de Roger influyó en la Compañía Almogávar.

-Para ser una tropa tan eficaz y disciplinada, ningún rey cayó en la tentación de convertirles en policías.
-Habría sido imposible por su espíritu de libertad y su manera de vivir. Cuando no guerreaban eran vividores y bebedores, pendencieros, jugadores... la verdad es que no eran muy recomendables como policías.


Os mando un enlace para complementar el artículo sobre los Almogávares es un video.







jueves, 21 de julio de 2016

UNA GRAN REINA POCO CONOCIDA..."CATALINA DE ARAGÓN".


CATALINA DE ARAGÓN: LA MUJER QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE INGLATERRA

La hija de los Reyes Católicos soportó con admirable estoicismo la presión de un rey terrible y de toda su corte y con voluntad férrea y tremenda dignidad, fue capaz de cambiar la historia de Inglaterra para siempre. 



CATALINA DE ARAGON

Catalina de Aragón fue la quinta hija de los Reyes Católicos y como sus hermanos, fue educada desde pequeña para ser reina. Claro que no reina de España, sino de cualquier otro país con el que España mantuviese una relación diplomática fructífera. Un rudimentario tablero geopolítico comenzaba a moverse en Europa en los albores del siglo XVI y los Reyes Católicos sabrían posicionarse en él mejor que ninguno.

Por aquel entonces, Francia era el enemigo irreconciliable de España, de forma que todas las alianzas matrimoniales urdidas por Fernando el Católico tenían como fin aislar a su rival. Así, la infanta Isabel casó con el primogénito de los reyes de Portugal, el infante Alfonso; el infante Juan lo haría con la hija del emperador alemán, Margarita de Austria; la infanta Juana se prometió con el heredero de los reinos de Flandes, Felipe el Hermoso; y la pequeña Catalina, fue enviada a las Islas Británicas para casar con el joven heredero de una nueva dinastía que pretendía unir las casas de York y de Lancaster, los Tudor. Para Enrique VII, cuya legitimidad para reinar era más bien escasa, emparentar con una familia tan bien considerada como los Trastámara significaba dar carta de naturaleza a su futura estirpe.

El joven y tímido príncipe Arturo no cabía de gozo con su encantadora esposa. Catalina contaba con todos los atributos para encandilar a los ingleses: esmerada educación, gracia y viveza en los gestos, una tez blanquísima y un pelo rojizo que le daba cierto aire británico encendido con la viva mirada de su madre Isabel. A Catalina, los ingleses ya la comparaban con la reina Úrsula, esposa del legendario rey Arturo. No había mayor honor en las islas para una joven princesa.

Tras una boda llena de pompa y boato, los recién casados se marcharon a Gales, donde el invierno se endureció más de lo previsto. Entre las frías paredes del castillo de Ludlow, ambos cogieron fiebres y sólo Catalina las sobrevivió. Con sólo 17 años, Catalina era una princesa viuda y la alianza con Inglaterra urdida por Fernando el Católico se venía al traste. La mitad de la dote de 200.000 coronas ya estaba pagada, pero había que determinar qué pasaba con la otra mitad. Se barajaban varias opciones. Traer de vuelta a la princesa o dejarla en Inglaterra para que casase con el segundo hijo del monarca, el joven Enrique, que aún tenía 12 años. Sin embargo, para un nuevo compromiso, había que fijar una nueva dote y las arcas de los Reyes estaban vacías tras la guerra en Italia. Luego estaba el escabroso asunto de la consumación del matrimonio, que en cualquier caso necesitaba de una dispensa papal para ser anulado.

Y mientras unas y otras cosas se resolvían fueron pasando los meses y después los años, y Catalina fue sumida en el más absoluto ostracismo. Abandonada por el rey, humillada por sus cortesanos, Catalina no sólo debía vencer el drama de su soledad en un reino hostil, sino también su absoluta falta de recursos. La muerte de Isabel la Católica dejó el asunto de la dote en manos de Fernando, que no quería cargar a la Corona de Aragón un dispendio que correspondía a Castilla, por entonces gobernado por su hija Juana.

La relación entre Fernando y Enrique VII se enrareció. Ambos eran afamados tacaños y al asunto de la dote se sumaron sus diferencias políticas. Durante siete largos años, la infanta Catalina vivió penurias indignas de una futura reina pagando las intransigencias de su padre y sobrellevándolas con una sencillez dignísima. Enrique VII la sometió a toda clase de precariedades y humillaciones pero Catalina era una princesa castellana y aunque sus ropas estuvieran roídas su porte era orgulloso como el de una reina y jamás exteriorizó dolor alguno.

El ostracismo de Catalina llegó a su fin de pronto con la muerte de Enrique VII. Contra todo pronóstico, resultó que su hijo Enrique había vivido tan marchitado como ella por el carácter huraño de su padre y tal vez por una inclinación natural entre dos almas gemelas, tal vez porque se lo prometió a su padre en el lecho de muerte, el príncipe escogió a la bella infanta para iniciar juntos un prometedor reinado. Si fue amor secreto o alianza estratégica sólo Enrique lo supo, pero nada hizo pensar que al principio de este matrimonio ambos esposos no estuviesen profundamente enamorados.

Enrique era un joven alegre y piadoso, que colmaba de atenciones a su mujer y disfrutaba de su reino como su padre no había hecho jamás. Además, contaba con la reina para cualquier decisión, ya fuese personal o de Estado. Catalina era mayor que Enrique, había recibido una educación esmerada y durante su ostracismo había desarrollado una ardua labor diplomática con el agónico fin de sobrevivir, lo que la colocaba en un grado de madurez muy por encima de su marido.



ENRIQUE VIII Y CATALINA DE ARAGON

Catalina fue la mejor embajadora de Inglaterra, recibiendo a visitantes de todos los confines a los que hablaba en inglés, español, francés, latín o alemán, según conviniese. Poseedora de gran cultura, la reina ejerció también como mecenas renacentista, convirtiendo Inglaterra en una pequeña cuna del humanismo. Catalina cultivó la amistad con Tomás Moro, con Erasmo de Roterdam y también con el valenciano Luis Vives, a quien patrocinó buscándole una colocación en Oxford e inspirando su gran tratado De disciplinis, un gran alegato acerca de la educación femenina. Cuando Enrique partió a la guerra en Francia, Catalina quedó al cuidado del reino, llegando a librar la mayor batalla de su reinado contra Jacobo de Escocia en Flodden. Catalina reclutó a sus mesnadas y las encabezó cabalgando junto a ellas, como hiciera su madre Isabel la Católica, dando muerte al rey Jacobo en el campo de batalla.

A pesar de sus múltiples cualidades, la finalidad última de toda reina no es otra que alumbrar herederos y en esta empresa tuvo poca fortuna doña Catalina. Su primer embarazo terminó en aborto y en el segundo dio a luz un varón que sobrevivió 52 días. Por fin, el 18 de marzo de 1516 nació una niña, María Tudor, la única de sus seis embarazos que llegaría a edad adulta. No era el ansiado varón, pero suponía un soplo de aire fresco para la pareja.

Catalina se ensimismó en la tarea de darle a su rey un hijo varón y entre abortos y embarazos, su cuerpo se fue marchitando y Enrique buscó abrazos más jóvenes y el calor de sucesivas amantes. Al cuidado de su hija, Catalina fue abandonando los festines cortesanos para dedicarse a labores más pías y el joven rey, libre de estorbos, empezó a descuidar la discreción en sus escarceos. Enrique conoció a una joven cortesana llamada Ana Bolena, que en realidad era la hermana menor de su amante de entonces y que tuvo la feliz idea de rechazarle. El rey, que no se había visto jamás en una situación semejante empezó a sentir una obsesión ciega e irracional por la joven.

En realidad Ana no rechazaba a Enrique, pero se negaba a entregarse a él si no era de igual a igual, como esposa y reina de Inglaterra. Ciego de pasión, Enrique confió al cardenal Wolsey la ruptura de su matrimonio, que sólo podía apoyarse en el viejo asunto de la consumación de su primer matrimonio, una cuestión que Catalina negaba de forma tajante. El cardenal Wolsey, intrigante apodado el Limosnero, bregó sin descanso para perjudicar a Catalina. Se apoyaba en un viejo texto del Levítico: “Si un hombre coge a la mujer de su hermano morirán sin descendencia”. Para Wolsey, bien podía ser esa la causa de que no hubiese hijo varón.

Catalina se veía amenazada, pero no sólo en la validez de su matrimonio, sino también en la legitimidad de su hija, que podía convertirse en bastarda de la noche a la mañana. Catalina puso el asunto en manos de su sobrino Carlos I y del Papa Clemente VII, que envió a resolver la disputa al cardenal Lorenzo Campeggio. Para no desairar a Catalina, que a fin de cuentas era tía de Carlos V, el hombre más poderoso de su tiempo, Campeggio le propuso una salida digna: ingresar en un monasterio con su honor intacto. Catalina se negó en redondo. De nada estaba más segura que de su matrimonio con Enrique, a quien se había entregado pura en cuerpo y alma.

Aislada para que nadie pudiese asesorarla y sometida a terribles presiones que buscaban ya no sólo una confesión, sino cualquier otra prueba de sedición que pudiese enviarla al cadalso, Catalina estudió derecho canónico y preparó ella misma una defensa impecable en fondo y forma, que dejaba en manos del Papa la decisión final. Wolsey perdió el cargo por su incompetencia y en su lugar aparecería la definitiva figura de Cromwell, que sería capaz de resolver la disputa por la única vía posible, la ruptura con Roma. 

ANA BOLENA

Lo que la Iglesia no se atrevió a romper, lo hizo el Parlamento inglés, atenazado de miedo ante un tirano caprichoso que había perdido todo rastro de piedad. Catalina fue expulsada de la corte y despojada del título de reina, que fue sustituido por el de ‘princesa viuda’. Catalina, indomable hasta la muerte, rechazó ese trato y siguió comportándose como la reina de Inglaterra aún en el exilio. Chapuy dijo de Catalina que si hubiera nacido varón superaría a todos los héroes de la historia. Ella sola fue capaz de torcer el rumbo de la historia de Inglaterra, que tuvo que adoptar una nueva iglesia, la anglicana. De su victoria final, dan buena cuenta las palabras de Ana Bolena, coronada en 1533 y que sólo tras la muerte de Catalina, tres años después, pudo decir: “¡Ahora por fin soy reina de Inglaterra!”.



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